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Pese a que la velocidad de los procesadores crece a diario, la capacidad de los discos duros ya llegó a 1 Tera y hay computadores con 128 GB de RAM, muchos usuarios aman a sus PC por sobre todas las cosas y no se van a impresionar por cantos de sirena: seguirán con sus “tarros” hasta que la muerte (del procesador o placa madre) los separe. Romántico, ¿no? A mí me tocó convivir con un cacharro, aunque no fue por motivos sentimentales: era estudiante y no tenía plata. Además, un rasgo de mi personalidad me impide gastar dinero en cosas que considero superfluas (sí, tacaño, amarrete y otros sinónimos poco decorosos). Mi PC era un Celeron de 600 con 64 MB de RAM.
Esforzado el pobre, pero poco talentoso. A la fuerza, debí aprender a optimizar mi equipo hasta llegar a un buen acuerdo: yo le trataba de sacar el jugo y él, en su mejor esfuerzo, daba jugo. Después de un tiempo, aprendí a no exigirle más de lo que podía dar.
Si también convives con un computador que no conoce la ley de Moore, ya sea por razones del “cuore” o del bolsillo, a continuación te entregaremos algunos consejos para hacer más llevadera esta convivencia. Lo mejor es que la mayoría son recomendaciones gratuitas.
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